Ese hombre que resurge como el ave fénix, que da una enseñanza de fe, de constancia y perseverancia. Ese hombre que se encuentra en un documental Sueco-Británico, cuenta la historia, su historia sobre el glorioso pero tormentoso proceso que ha sido su vida.
Los esfuerzos de sus fanáticos Stephen Segerman y Craig Bartholomew por descubir su paradero por no dejar morir su recuerdo ni mucho menos su vida.
Sixto Rodriguez, era un cantante estadounidense que vivía en Detroit (Michigan) y que trabaja cantando en bares. Un hombre del cual no se sabía mucho u el cual a finales de 1960 fue contactado por unos productores musicales que lo convencieron de grabar un disco. Cold Fact (1970), no tuvo un gran éxito comercial. Pero este hombre podría decirse que volvería famoso aquel refrán de que nadie es profeta en su tierra.
Pocas ventas en Estados Unidos y un total y rotundo éxito en Sudáfrica, su álbum se convertiría entonces en un símbolo de lucha con el apartheid. Debido precisamente a esto y a sus letras muchas de sus canciones fueron prohibidas.
Se rumoró que Rodriguez se había suicidado en un concierto, no fue cierto y las investigaciones que se llevaron a cabo para validar la raíz de su éxito en un país ajeno, vislumbraron al hombre vivo y al hombre real que decía tampoco entenderlo...

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